Me debo haber robado 3 o 4 platos de ravioles a medio comer de las mesas cercanas (y no tanto) para intentar redondear un almuerzo decente (como siempre preocupado por mis jugadores de talla grande y por aquellos Small con estómago infinito). Terminado el asunto de la pasta del mediodía hubo siesta obligatoria. Yo elegí la cama, pero a la hora me mudé al baño y ya no pude volver a pegar un ojo (ni sentarme para el caso), así que me fui al pastito donde la plebe tomaba sol y se recuperaba de una noche de abuso del físico. Fuimos la envidia de todos los pasantes, por nuestras relajadas caras veraniegas y porque la concentración de mujeres era de 3 por cada hombre, un hecho sin precedentes en la historia de nuestra masculina universidad. Entre caramelos y brownies dejamos transcurrir una tarde de calor chicloso que jugaba con nuestra ansia de garantizarnos un lugar en la final (NdeE: güor li literaria). Arrié mi reseca anatomía hasta el segundo piso y desperté a los vagos que me miraron con caras asesinas, se ve que estaban disfrutando su siesta. Armé el bolso y esperé a que otros transitaran el camino del cuarto al baño ida y vuelta, hasta que estuvimos todos y, pelotita en mano, nos fuimos a hacernos un lugar en el partido definitivo. Los chaqueños batallaban con unos de azul, que no eran nada buenos, así que con Fede nos pusimos a bailar salsa “coordinados” para entrar en calor, yo creo que nos fue muy bien, otros dirán que hicimos un papelón, pero esos no saben nada. Habiendo superado la preocupación del estado de mi armador se despertó en mi un segundo interrogante “¿dónde está ese Ioannis que la descoció hace 24 horas?”, porque, aunque no lo aclaré, en el primer partido realmente no jugó a nada. En la entrada en calor todo parecía tranquilo, esperable, los rosarinos eran todo lo que esperábamos, le pegaban fuerte (pero con esa red cualquiera le pegaba fuerte, estaba quince centímetros más abajo) y se reían cada vez que lo hacían. En este cuadro todo pintaba bien, hasta que apareció ella para meterle presión a él.
Video de la rubia esa de la que tanto hablamos
(ahí se pueede pareciar quien es este tan mencionado ser de rubia cabellera que me pone nervioso a mi conductor designado, gracias Franco en cámara y Ale en relatos significativos)
Los primeros puntos mostraron que mis miedos eran fundados, pero sin opuesto (y sin líbero, que pajero que estaba) el equipo avasallo a sus rivales y nuevamente ganamos el primer set sin sobresaltos. Sin embargo, en este set sucedió algo clave, Fer tiró un saque afuera, arruinando así sus aspiraciones de ser campeón si errar saques. Al pedo, porque los otros no sabían recibir y porque cuando lo hizo llevábamos muchos puntos de ventaja. A este evento se le sumó el punto de ataque del Infernal, punto conseguido sin que la pelota toque el piso, que sentó de orto al pobre defensor que casualmente pasaba por donde la pelota iba a picar, un gesto de violencia nunca antes visto en este ser que nos dejó a todos boquiabiertos y confundidos. Para el segundo se esperaba lo mismo, yo estaba bastante aburrido (porque para colmo ya no me sacaban ni atacaban para mi lado), Ioannis bastante desconcentrado, los puntas metidos porque recibían y atacaban y Fer también porque sabía que solo le quedaba ganar o ganar. Pero no todo podía color de rosas. Nuestro opuesto, haciéndole honor quizás a Emilio, se dejó usar una incontable cantidad de veces por el mejor jugador rival. Tan evidente y constante fue el asunto que en una de estas pelotas prefirió no saltar, casi le rompen los dientes al defensor de 6 y el energúmeno del “Old Beattle” nos dijo sonriente “no me usó ¿vieron?”. Si vimos, gracias. Los dejamos agrandarse, empezaron a boquear (en algún momento me ilusioné con una gresca, así de embolado estaba) y sobre el final pareció que nos lo daban vuelta y nos íbamos a tercer set, pero no. Justo a tiempo nos pintó jugar (les pintó jugar, yo ni transpiré, me pasaba siempre lejos la pelota, no de gordo que no me muevo, me pasaba lejos lejos) y ganamos. A la final contra el ganador de Chacho (altos con cara de nada) – Santa fe (borrachos divertidos que chiflan). Algunos querían venganza por lo que pasó el año pasado, yo creo que podría haberme dormido en la cancha si jugábamos otra vez contra esos pibes. Por suerte ganaron los del litoral (Litoral en el caso de nuestro país es Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y Misiones, eso quiere decir que los de Chaco, que no están incluidos en esa lista, perdieron) con quienes tenemos un historial reciente de buenos partidos. La cena fue buena me cuentan, yo no la toqué porque tenía la tripa inquieta, había unos fideos con mala pinta (que ataque no sin miedo) y una carne que todos comieron con ganas (lo cual no es garantía de nada dado que son todos unos gordos que se comen todo lo que les vuele cerca). Después del “alimento” vino la charla técnica “yo no les voy a decir que no salgan, pero duerman 7 u 8 horas si es que quieren ganar la final”. Eran las 11 y yo ya no quería saber nada, hice un esfuerzo descomunal por llegar a las 12 y me dormí de inmediato haciendo caso omiso a los reclamos de Emilio que fuera de sí decía “hice 450 kilómetros bajo una lluvia torrencial para estar con ustedes y por primera vez en la historia de esta delegación NO SALIMOS ANTES DE LA FINAL, ¿QUÉ LES PASA?”. Sigo avergonzado de mi cobarde actitud, pero realmente no podía más. La mayoría de mis compañeros me siguió prontamente, otros dementes estuvieron hasta la 1 persiguiendo unos bichitos mendocinos que decían no ser hombres. Las chicas salieron escoltadas (miren que suave que estoy siendo) por la muchachada de básquet y las señoritas de fútbol femenino hacia el bailongo con la clara intención de hacer mierda la noche por todo lo que no habían salido los días anteriores, con Mariana y Carito a la cabeza (supongo, la verdad que no lo vi, ya dormía profundamente) que habían venido exclusivamente para esto.
Augurioso descanso el que nos propusimos completar, muy serio como todo nuestro juego, pero mientras pasaban los segundos posteriores a cerrar los ojos me empecé a preocupar: “jugar una final sin salir está mal, nuestro equipo nunca funcionó así (me dije), estamos cometiendo un gran error, ¡NO!, tengo que levantarme y llevarlos a todos a vandalizar el parque de diversiones, a asaltar féminas descuidadas en el bosque, a …. Bueno no, mañana será otro día”.
domingo, 1 de noviembre de 2009
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