viernes, 13 de noviembre de 2009

Actualizaciones varias

Primero Impre. Desde la última vez que mencionamos a este ejército de valientes se ganaron dos partidos. El primero, contra Día (también conocidos como “los putos”), en un match en el que muchas chicas habían prometido ir y finalmente la única compañía con la que contamos fue la del Monje y la de una novia obligada. Fue un 3-1 (que era para 3-0 cómodo) dónde dejamos agrandarse al equipo rival y casi terminamos en un inmerecido tie-Break, pero por suerte no y nos comimos unos brutos Patys en lo de Diego.
Después estuvo el partido contra Glorias, que hubiera pasada a la historia como un 3-0 más, pero dado que a la hora del partido éramos 6 (justo llego el sexto) todo se complicó, con un Ovejero central, un Diego de punta y un Violento de armador. 3-1, 25-14, 14-25 (si, no tenemos muy claro que pasó), 26-24 (cortando clavos con el orto) y 25-15 (poniendo las cosas en su lugar). Se destaco en este encuentro el Infernal, que subió a pegarle a todo lo que le voló cerca y castigo con furia al equipo rival (merece una nota entera al margen la sensación que los presentes tuvimos cuando este individuo decidió que en vez de armar una pelota defendida por Fer, era mejor idea atacar de segunda. Creo que todos pensamos que era pared directo, pero nos sorprendió gratamente con un fortísimo ataque a 6).
Segundo, las chicas. Le ganaron a la UB en el Santa Ana por paliza. Le ganaron a las muñecas de San Andrés cómodas (no tanto el segundo set) y hoy juegan la final contra la UCES (que cada vez se ponen más gordas como para que la universidad no pierda la línea). En caso de que haya victoria uteniana se colgaran la medalla de primer puesto por primera vez y saldremos a festejar, si pierden “las cagamos a piedrazos”, dicen por ahí.
Tercero, un episodio impresentable. Un evento lastimoso que nos da la pauta de quien es quien en el vóley de nuestra facultad. Un martes, Martín decidió enfrentar a 5 mujeres y a Fer de armador, contra los dos Francos, El infernal, Alejo, Osvaldo y Javier, en un partido a 25 y aposto un cajón de cerveza a que el equipo más femenino ganaba. Y así fue, 25-22. Desde este espacio celebramos la victoria de las féminas y nos reímos públicamente de mis compañeros que son unos incompetentes.
Cuarto, un hecho más lamentable que el anterior. Los muchachos quedamos últimos en la ADAU. Si, últimos. Si, como primeros pero al revés. ¿Cómo? Fue más fácil de lo que usted podría esperar señora. Claramente la forma fácil de lograr tamaña hazaña es jugando horrible, pero dado que los equipos de esta liga son un asco eso no garantiza de ningún modo la derrota. De hecho nosotros hicimos todo lo posible por perder ese viernes, pero no lo logramos, ganamos 2-0. Y así fue que nos fuimos tristes, pensado que tendríamos que jugar con UdeSA a ganar (porque si no salís último tenés que salir primero, en el medio no da) pero no contábamos con una mente superior que ya se había encargado de todo.
Resulta ser que el organizador tiene una cierta sensación de odio por nuestro entrenador y durante todo el año se estuvo poniendo pesado respecto de los carnets, las listas de buena fe y demás cuestiones administrativas. Frente a este panorama de acoso constante por el cumplimiento de cuanta regla se haya inventado, para el partido de cuartos de final contra los gemelos malvados de Pluto y Tribilin, aquel que toma las deciciones porque es la cabeza de este grupo, incluyó en la alineación titular a un jugador que no había jugado ningún partido este año pero que es conocido por todo el ambiente del vóley nacional (dado que hace 30 años que lo practica) y universitario (dado que ya jugó más de 5 ADAUs, siendo elegido incluso mejor jugador). De más está decir que el mezquino hijo de un vagón relleno de cortesanas de dudosa moral aplicó la regla, en exclusividad con nuestro conjunto y nos descalificó, quedando así ubicados en la última posición y otorgándonos así el honor, ¡NO!, el privilegio, de ocupar la última posición.
Desde aquí queremos agradecerles a todos lo que hicieron posible este logro deportivo, porque sin ellos hubiéramos salidos primeros otra vez inevitablemente y ya estábamos cansados de eso.
Gracias señor de la ADAU, gracias Pedro, gracias totales, no puedo imaginar un fin de año mejor.

Nota fundamental: que quede claro que no tenemos más que palabras de sincero agradecimiento (sin ningún tipo de sarcasmo) para José (que es el jugador en cuestión) que hizo malavares para poder venir a darnos una mano. A José le decimos "Gracias, de verdad".

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