Domingo 22, a eso de las 14:30 ya estábamos todos en el gimnasio de ese club de barrio que nos recibió con una parrilla siendo limpiada para un inminente asado y con un partido a tie-break entre los locales y la UADE (que evento triste la puta madre, fue doloroso para los ojos, la UADE ganaba 2-0 y perdió 3-2, paliza).
El equipo uteniano contaba con una reducida platea conformada por Mujer e hija de Emilio, Samy, Cin, Celes y un muy lesionado Ovejero (esguince de tobillo producto de un aterrizaje sobre la anatomía de su marido en el entrenamiento de las chicas del jueves, los espectadores del evento relatan que el central invadió la cancha rival a lo largo de medio metro después de atacar, situando medio cuerpo en el sector que el líbero esperaba usar para caer después de saltar a bloquear). Por los rivales había 3 docenas de personas que alentaban desde la entrada en calor.
En este marco tenía que suscitarse un partido que ya se anticipaba caliente y que a los 2 minutos de entrada en calor mostró su verdadera cara. Ataque por la diagonal que impacta en los utenianos que esperaban por su turno en la red “CAJON” gritó cierto punta de mecha corta. Nuevo ataque por la diagonal (no hubo medio minuto entre ambas acciones) “¡Cajón BOLUDO!” gritó nuevamente este punta generando una violenta reacción por parte del armador contrario “¡Pedilo bien!” (Muchos pensamos que iba a llamar a la maestra después de decir eso para que lo deje a Cape sin recreo, pero no, se hizo el guapo e intento convertir la cara de niño de pecho que porta en la de un asesino serial que vio en una película en TNT. El resultado fue algo así como Bambi enojado). Este cordial intercambio de palabras sirvió como excusa para que todos los muchachitos de Napoleón se acercaran a la red para gritar improperios y amenazas, con puños revoloteando en el aire y la leche de la derrota a flor de piel. “Calmate flaco porque te vamos a cagar a trompadas” (corearon), “¿Ah sí? ¿y van a venir todos juntos o de a uno?”, les pregunto el presunto agresor. Por suerte el entrenador rival llegó para calmar a nuestro jugador con palabras cordiales: “Flaco, para la mano porque sino a la salida te van a cagar a trompadas” (¿en serio gordo? ¿en serio? ¿ese es tu concepto de “calmar las cosas” o es que como las caritas de bebe de tus jugadores no intimidaban a la nena de 2 años del Ingeniero decidiste que era mejor probar el efecto de las amenazas viniendo de una boca con barba?). En fin, el evento no pasó a mayores y el juego se inició unos minutos más tarde (el jardín de infantes, desde una distancia prudencial, hizo una serie de gestos que, yo supongo, buscaban seguir caldeando el ambiente, pero las risas contenidas por nosotros no lograron subir la temperatura de la cuestión).
Salimos a la cancha con la formación tradicional pero con El Rengo de líbero (Nota histórica: Martín, a lo largo de su carrera como jugador, se desempeñó como opuesto, central y armador, nunca recibió y nunca le pidieron que defienda mucho), en el banco esperaban Diego y “el Montañés” (recién vuelto de Rosario) para entrar y el Ovejero (sin posibilidad alguna de caminar por sus propios medios). El primer set mostró una recepción errática de nuestra parte y un saque deficiente por el lado de ellos, lo que redondeo un intercambio de errores no forzados bastante poco atractivo. Hubo gorros y uses varios que se gritaron en la cara del rival en presencia de un tibio árbitro que supo desde el sorteo que el partido estaba fuera de su control. Desde afuera los familiares de “los feos” gritaban cada punto como si fuera decisivo y entre punto y punto se despachaban con gritos pelados como por ejemplo “VAMOS CAMPEONES” o “Tula ENSEÑALES” (posta, me retorcía de la risa en el banco yo). Nuestras niñas (probablemente lideradas por la siempre simpática Samy) acosaron verbalmente a la señora que gritaba más seguido hasta que esta tuvo que cambiar su ubicación por miedo a que la caguen a golpes. En cuanto a lo deportivo, perdimos ese set 25-22.
Para el segundo hicimos un lavado de cara, nos decidimos a ajustar en todos los rubros y entró Maty en vez de Franco que no se estaba sintiendo bien. Sacamos una diferencia de 4 puntos (19-15) recibiendo y bloqueando muy bien, tocando más de lo que atacábamos y complicando mucho al rival en recepción (porque eran malos, nuestro saque fue, es y será siempre un desastre). Parecía nuestro, parecía controlado, pero ustedes saben como es este equipo, nos gusta el riesgo, la emoción y nos dejamos hacer (o hicimos por ellos) 4 o 5 puntos seguidos cosa de entrar en la recta final punto a punto y aún así lo tuvimos para ganar, pero no, lo perdimos y nos poníamos 2-0 abajo, pero el equipo había mostrado una clara mejoría, habíamos defendido más, recibido mejor y jugado el ataque con inteligencia, aumentando nuestro volumen de juego y buscando muchas variantes en ataque, pero aún así, seguimos errando mucho. Para colmo de males, el colegiado empezó a tomar dudosas decisiones a la hora de cobrar (esta es mi forma educada de decir que el muy hijo de puta tomo la firme determinación de cagarnos) lo cual produjo ira y desorden en nuestras filas.
El tercero fue similar, apretamos más sobre sus deficiencias y volvimos a sacar ventaja pero no lográbamos organizarnos para consolidar esa ventaja. Como si esto no fuera poco, nuestros errores sistemáticamente terminaban haciendo que su armador se luciera con ataques, bloqueos y toques al fondo de dos manos (una sola vez, pero es demasiado). Pero a pesar de la desprolijidad y el desorden nos manteníamos en partido 18-19. En el tiempo que siguió a esto Fer nos pidió por favor que lo diéramos vuelta y lográramos un triunfo épico, en su cara, en su cancha, enfrente de todas sus madres y tías. Y amagamos con lograrlo, pero no. Otras decisiones dudosas del juez lograron que nos saltara la térmica definitivamente y que el desorden fuera total. Lo tuvimos en nuestras manos, pero lo perdimos.
0-3, apretado, pero justo (no les vamos a mentir) lo que nos deja terceros en la tabla de posiciones (gracias a la victoria de CLAV sobre DIA) y enfrentaremos a CIPAD en las semi finales dentro de 15 días. No jugamos mal pero fuimos poco inteligentes y desordenados. Servirá como aprendizaje (que tipo positivo) o será un hito más en nuestro historial de desaciertos boludos (ahí va, eso es más lógico). El 12 de Diciembre tendremos una idea más clara de qué significo finalmente esta derrota para nosotros, hasta entonces, a mascar bronca muchachos, no queda otra.
lunes, 23 de noviembre de 2009
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