martes, 27 de octubre de 2009

Chapadmalal 2009 Día 2

9 o 10 horas después de empezado el día jueves los muchachos teníamos que hacer nuestra presentación contra Delta (equipo que el año pasado no se presentó a jugar los cuartos de final contra nosotros por un error del entrenador, que el Zurdo atribuyó a la utilización de relojes de sol), así que medianamente temprano nos despertamos para desayunar y disfrutamos el pan, el café y la mermelada que nos ofrecía el comedor en su fase de desayuno. Con el corazón contento y una buena cantidad de sueño nos dirigimos al gimnasio, donde tuvimos nuestra segunda desilusión, nos tocaba jugar en la cancha de cemento pintado para parecer amistoso. Realizamos una deficiente entrada en calor (a pesar de que el inicio del partido se retraso, lo que nos dio unos minutos extra) y saltamos a la cancha con muchas ganas de probar el potencial del equipo. Salimos con Fer de armador cruzado con Ioannis de opuesto (con el peso de la camiseta número 7 en la espalda y en el pecho), Ale y Cape de puntas, el alemán y Javier de centrales y el Ovejero de líbero, en lo que sería la formación titular a lo largo del torneo. Tuvimos un arranque aplastante, hay que admitir que el partido era fácil, pero realmente los pasamos por arriba. Para el segundo set hubo doble cambio, el Muro por Javier y el Zurdo por el Alemán. El desempeño fue el mismo y a la media hora de iniciado, el partido ya se había terminado.


Hay equipo: así estabamos el primer día de competencia


Así que nos dispusimos a ver el partido bisagra de las féminas que enfrentaban a Mendoza. Lo primero que hay que decir de las mendocinas es que estaban MUY BUENAS (percepción que varias de las jugadoras de la FRBA pueden constatar). Lo segundo que hay que decir es que eran malas, bien malas, una buena oportunidad para que nuestras niñas recuperen la confianza perdida la tarde anterior. Por suerte para todos pudieron hacerlo, jugaron mal pero con huevos, jugaron como equipo y se notó y le ganaron cómodas a un equipo cuya única habilidad era verse bien en calzas. Almuerzo de ravioles, postre de banana con dulce de leche artesanal de minotauro, tarde de playa (con entrada forzada al agua de Pame, a cargo de los Fedes, y de Celeste, a cargo del Zurdo que después nadó un ratito), continuaron las clases de lanzamiento de balón de fútbol americano (Fer ya parecía mariscal de campo) hasta que el reloj nos reclamó la vuelta al hotel para enfrentar nuestro segundo compromiso deportivo (el tercero de las chicas). Despertamos a los que estaban siesteando, algunos usaron barritas de chocolate como cucharas para comerse el dulce de leche y nos volvimos al gimnasio haciendo pases con el balón para precalentar antes del calentamiento previo al calentamiento anterior al partido (FAAAAAA! ¿Vieron que profesionales? Pre calentamiento, calentamiento físico, calentamiento con pelota y partido). El rival, Mendoza, quienes contaban con un muy agrandado número 9 que estaba convencido de que ellos (y sobretodo él) eran buenos. El 11-1 a nuestro favor con el que arrancamos el primer set le dio la pauta de que quizás se estuviera equivocando. La paliza del segundo set se lo terminó de confirmar, pobre pibe. En ese momento empezaba el partido Gordas vs Resistencia, partido clave para ambas delegaciones dado que se jugaban el pase a la siguiente ronda. Las chaqueñas eran feas y malas (con lo cual el partido era un asco ya desde el vamos), salvo por la jugadora número 6 que era solo fea (pero no taaaaaaanto). En el primer set las chicas amagaron con ganar, pero después se dieron cuenta de que mejor no, que Martín todavía tenía demasiados pelos y perdieron. Para el segundo, el rengo, preocupado por contener la pelusa que todavía le corona el marote, metió mano en su bolsa de formaciones y sacó un equipo con Cinthia de armadora y Celeste de Opuesta, Lore y Pato de puntas, Gise y Flor de Centrales y Andrea de Líbero (entrando por las puntas). Este engendro voleybolístico le dio resultado (cuando no) y llevo el partido a tie-break, donde nuevamente este invento aseguro el set definitivo. Los resultados las ubicaban como las mejores terceras y eso les daba paso a una zona muy accesible pero……… una mala jugada del destino (que el entrenador de las niñas llamara “nos cagaron desde arriba de un puente”) la organización consideró que mejor habían quedado segundas y que jugaban contra Bahía Blanca y Córdoba. Las quejas de Guerreño no pudieron volver la decisión atrás y repetimos el combo de la noche anterior, cena fea (de algo que nos quisieron hacer pasar por carne) y ducha fría (casi tibia esta vez).
Como los muchachos jugábamos pasado el mediodía, decidimos salir y como las niñas jugaban a las 9 salimos temprano. Nos fuimos al bolichito del hotel 4 y repetimos una fórmula probada y confirmada como la posta de la noche chapadmalalesca (chapadmalalesca: adj, dícese de todo lo referente a Chapadmalal), escabio intensivo y baile descontrolado. Para destacar de esta primera noche como Matthias (este es el apodo de “el alemán”) ofendido por su ignorancia de todos los temas que sonaban dijo “soy el único que no conoce las canciones” y se fue, al incapacidad de Franco para volverse solo (que decidió resolver la noche siguiente con la ayuda de un GPS) y la dudosa decisión de dejar solos a Ioannis y al Zurdo rodeados de pocas mujeres y mucho alcohol.
Fue un regreso calmo en el que líbero, central y Franco trabaron amistad con 4 individuos que resultaron ser de prefectura. Si, para todo aquel que nos dijo que esa gente estaba ahí para vigilar que nosotros, LOS QUILOMBEROS DE VOLEY, no hundiéramos barquitos ni chocáramos carritos, para todos ellos les contamos que charlamos, nos abrazamos, compartimos cigarrillos y meamos una pared de colectivo realizando una contravención que se paga con 150 pesos e multa, para luego ver a estos miembros de la fuerzas del orden volver a su hotel con un estilo comando que generaría envidia al mismísimo James Bond. Al sobre y a esperar la llegada de un nuevo día de competencia.

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