lunes, 26 de octubre de 2009

Chapadmalal 2009 Día 1

Después de un excesivamente largo viaje en un micro particularmente común, llegamos al hotel 8 del complejo más peronista del mundo, Chapadmalal. Luego de una corta espera, en la que nos divertimos pateando una bola de lana rellena de algo que parecía ser arroz (un artículo que solo un Alemán podría llevar consigo), nos dirigimos a nuestros cuartos a esperar que los organizadores se dignaran a decidir los horarios de juego y nos los comunicaran.
La noticia llego pasadas las 11, las chicas empezarían esa misma tarde su participación en el torneo, mientras que los muchachos tendríamos que esperar hasta la mañana siguiente. Decidimos aprovechar el tiempo que nos quedaba antes del almuerzo para concretar el proyecto artístico que nos habíamos planteado y nos encaminamos al comedor para comer los fideos más insípidos y aguados que hemos visto en la historia del mundo. No hubo cantidad de sal (a partir de aquí “gusto”) que pudiera compensar la pobre cocción y la diluida salsa de tomate.
Con hambre, la división masculina se puso en marcha hacia la playa, donde pretendía iniciar el ritual de iniciación a los nuevos participantes y realizar una serie de actividades de unión de grupo. La bitácora de viaje no indica nada respecto de las actividades realizadas por las féminas en este período.
La iniciación empezó mal ya que la afeitadora se cruzó con la impenetrable mata de pelo de Javier (alias “El Grandote”) y perdió buena parte de su carga, lo cual nos obligó a realizar la tarea con la tijera de una navaja. En el caso de el Grandote se hizo solo un rebaje, en el caso del Alemán se le hizo un tradicional desastre (a cargo de Fer, quien recibía constantes codazos de Ioannis para que no le diera tan duro) y Franco postergo su sentencia hasta que regresáramos al hotel. En cuanto a las actividades de unión de grupo todo giró en torno al lanzamiento de un balón de fútbol americano (actividad coordinada por el profesor Gabriel Capellini). Comenzamos con unos pases para aprender la técnica de lanzamiento y luego todo fue mutando hasta que se organizó un juego consistente en atrapar el balón antes de que este toque el piso luego de una patada de lanzamiento que nuestro armador efectuaba desde un risco cercano. Ciertos actos de violencia a la hora de disputarse la posesión del objeto lanzado hicieron que cambiáramos el enfoque, la segunda versión del juego suponía que todos (menos el Alemán que creo que le tiene miedo a la arena o algo así y Fer que seguía efectuando los lanzamientos) teníamos que formar una ronda y lograr que la pelota aterrizara dentro del circulo.


Asi se veía de lejos


La coordinación y el trabajo en equipo eran las herramientas fundamentales y gracias al esfuerzo conjunto logramos superar la prueba. Luego lo esperable, le faltaba contacto a esta disciplina, así que armamos dos rondas que compitieran por ganar, después de un par de casi lesiones, decidimos parar y experimentar con una lucha de caballitos y jinetes por el control de la ovalada, pero las espaldas de algunos caballos sintieron el esfuerzo y se abortó la actividad. Decidimos entonces ir al hotel a terminar nuestras obras de arte.
La peluquería resultó en un Grandote con un corte con onda (pero mal ejecutado, otra delegación hizo el mismo diseño pero con mucha más clase), un franco con unas líneas interesantes (y otras horribles) que quisieron ser un símbolo del Shing-Shang y un alemán que sufrió lo peor de estos bautismos, básicamente una cabeza con forma de nada. Fuimos puteados por varios durmientes de siesta por el ruido que la podadora hacía, pero poco nos importó, era algo que había que hacer y lo hicimos.



Arte: de frente



Arte: a traición


Así pasamos la tarde, hasta que fue hora de ver a las gordas enfrentarse a Rosario (equipo que desilusionó por lo feas que eran sus jugadoras). La entrada en calor parecía anticipar un partido de trámite disparejo a favor de las porteñas, pero el primer set mostró que las chicas están buscando a toda costa que Martín termine de quedarse pelado e hicieron todo lo que estuvo a su alcance para perder el primer parcial y luego el segundo. Resumiendo, no recibieron, no defendieron, erraron saques y ataques y perdieron, mal. Enojadas y tristes tuvieron una larga charla de equipo (mientras nosotros moríamos de hambre) y luego nos fuimos todos juntos a cenar algo que nos quisieron hacer pasar como carne que se dejaba comer, siempre y cuando uno le pusiera medio kilo de Gusto. Hubo ducha con agua helada para la mayoría y hay que decir que la pasamos realmente mal al momento de salir de la lluvia glaciar que nos ofrecía este ejemplo de hotelería internacional. Después de algunas cervezas para coronar la noche decidimos que ir a dormir era la mejor opción, para reponer fuerzas y prepararnos para encarar lo que sería el Día 2, de este Chapadmalal 2009.

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