sábado, 19 de abril de 2008

Segundo partido de este costosisimo torneo. Camisetas nuevas (bah, distintas, de nuevo no tienen nada), cancha nueva (el micro-estadio del colegio Santa Ana estaba irreconocible, según fuentes locales un visionario habría pasadole un trapo a la cancha, destruyendo así la pista de patinaje en la que solíamos actuar) e integrante nuevo: "el monje" Javier Arias.
El equipo saltó a la cancha sabiendo que el partido era fácil y que había que terminarlo rápido para ir a tomar cerveza. El objetivo se cumplió en el primer set con una muy buena actuación de "el muro infernal" Federico Bouzas a pesar de no haber atacado mucho dada la negligencia del líbero que se esforzó por no poner un (1) apoyo. Cerrado el primer set con amplia ventaja, los jugadores se retiraron entre risas y felicitaciones varias a escuchar la charla técnica y la formación para el set siguiente. Pedro hizo salir a Fer a cambio del debutante y a Franco en vez de Lisandro "el-campo-somos-todos". La reanudación del encuentro pospuso la planificación de la cena, y las pizzas de "el monje", junto con la incapacidad mental del equipo en general de entender que el toque a la holla HAY que agarrarlo, pospuso la finalización del partido.
Primer Tie-Break del año, 15-4 a favor y nada que decir salvo que el cambio realizado por el entrenador rival cuando el marcador iba 14-4 nos hizo pensar por un instante que no ibamos a poder ganar ese encuentro. Por suerte no fue así y pudimos respirar aliviados. Algunos jugadores consultados después de la finalización del evento, confesaron que la idea de ir a un tercer set estaba relacionada con la amortisación del torneo y no con fallas técnico/tácticas como todo parecía indicar.
Lo mejor: el nuevo apodo de Fede, el haber eludido el bar del Criter, el haber podido apretar el acelerador cuando se lo necesitaba, la vuelta a las noches de cerveza pura, el poso de la esquina del San Román que nos musicalizo la velada, el tipo que esperaba que Dios viniera y se lo llevara de esa esquina, el bar de juramento en el que terminaron los dos armadores y el líbero chupando cerveza de una choppera con un hielo gigante adentro discutiendo a los gritos con un viejo sobre si Linux era mejor que Windows.
Lo peor: Lo que tardaron los panchos, que se acabara la Quilmes y después la Iguana, el viaje de vuelta del bar, pagarle al taxista por sus servicios de transporte y despertarse hoy a la mañana con una resaca marca cañón.
Saldo: No al Criter si al Quiosquito, si a la cerveza no al exceso en la ingesta de alcohol que hace que la gente se robe las locomotoras del modelo de tren que decora la barra.
Estamos bien muchachos, sigamos así.

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