El partido UTN-ITBA/KENNEDY no defraudo, por le contrario, fue todo lo que esperábamos y más. El equipo mostró una nueva faceta, el entrenador dejo entrever su verdadero YO y se implementó un nuevo grito de guerra.
Todo comenzó con esa arraigada costumbre del equipo de Medrano de repartir los arrivos de los jugadores entre las 20 y las 22:30 hs, mientras que los tiempos para cambiarse y empezar a entrar en calor no bajaron de 6 minutos ni superaron los 20. El partido empezó tarde (dado que el Arbitro/planillero, llegó cuando las agujas amenazaban con marcar las 22:30), Fer perdió el sorteo como de costumbre (o eligió saque lo cual sería bastante peor) y después de una brevísima actividad de ataque en la red, se dio comienzo al encuentro con la asistencia en el tablero electrónico de las novias de "El Zurdo" y Alejandro "en-embalse-me-sacan-hasta-los-pelos-de-las-orejas" (las cuales tienen un nombre pero de ahora en más serán nombradas en binomio como "las novias").
En el arranque del primer Set parecía que nuevamente la paja de los jugadores y la desatención de las novias para marcar los puntos iban a generar un tanteador igualado, tanto así que se llegó a ver algo similar a 11 iguales. En ese momento alguien (probablemente Emilio) dijo :"Dejemonos de joder"(podría estar parafraseado) y cerramos 25-12 (hacía falta que nos lo dijeran, solo eso).
En el entretiempo Pedro dijo cosas del voley (para justificar su sueldo, dado que en los tiempos del prier set, nos miró, se sonrío y nos dijo "vamos", como incitándonos a ocupar un lugar en la cancha) que el equipo escucho atento para después sumirse en uno de los sets más divertidos de la historia de la ADAU. Chistes dentro y fuera de la cancha, tocadas de culos, bloqueos de Emilio, puntos de Franco; una fiesta. Poco importa como termino el set (no, no me acuerdo), ganamos y caravana a lo del Criter.
Es aquí donde el relato se vuelve oscuro (y no por el alcohol esta vez) sino porque tuvimos que lamentar la ausencia del eterno Chaplin quien en un desafortunado accidente deportivo (léase "Dale Boca, dale Boca - a los saltos por la calle - ouch! me rompí el tobillo, que pelotudo") sufrió una lesión que lo marginó de la actividad cervecera por una semana; desde aquí nuestro más sentido pésame.
Lo peor: la indiferencia del entrenador frente a nuestro nuevo grito.
Lo mejor: la sobriedad con la que se manejó el equipo, la actitud de ir a matar a los conitos del otro lado y que la gente cuando está nerviosa o avergonzada se pone colorada (eso dicen, yo soy daltónico y no lo miré a Pedro después de que gritáramos "S....")
En resumen: el torneo nos queda chico, las remeras nos quedan chicas y las billeteras nos quedan vacías.
El ovejero
sábado, 10 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario