“Viernes 21:30 es el partido, hay que estar 20:30, Sebas no
viene”
“Salgan con tiempo que llueve y hay mucho tránsito”
“Abriguensé que está fresco”
Que lindo que es que es tener un padre dentro del equipo que
te cuida y te mantiene el orden por guasap. A las 9 todavía había unas chicas
jugando y parecía que la novia de Diego iba a tener que jugar de central porque
no llegábamos a 6, pero en un rapto de lucidez aparecieron otros 2 y
completamos los 8. Desgraciadamente para don Lautaro, solo había un central de
raza y él tuvo que ser el segundo (sus primeros biógrafos hablan de que el
centro es su posición original, pero para mi son solo rumores), acompañando a “Big
Javi”. Tomi de armador y Ioannis de opuesto intentando seguir con la racha que
inició en Zárate y de puntas Diego y Papá, como siempre la camiseta distinta
fue para el jugador distinto. En el banco un cronista saliendo de una
enfermedad, un Franco recién llegado de una infinita jornada, Dani que vino dado vuelta por la
anestesia del tratamiento de conducto y nuestro ingeniero inminente Andy, que
rindió, aprobó y se vino a todo vapor desde Lugano con un 99% de su título en
el bolsillo. Un equipo con MUCHO HUEVO, con mucho compromiso.
Del otro lado, 8 gladiadores de la vieja escuela (no le
pegaban con el pie, no tenían líbero, jugaban con armador a turno en 3 y tenían
muchos años) a los que aparentemente les faltaba un opuesto potente. Sobre el
juego en general hay muy poco que decir, los dos primeros sets fueron
contundentes palizas, el tercero lo arrancamos mal y lo terminamos bien. 3-0
cómodo. Pero hay una infinidad de particularidades que no podemos dejar de
comentar.
El juez
Antes de que el primer set tuviera 10 puntos de edad,
nuestro armador que es puro talento, hizo uno de sus ya clásicos toques de
segunda. A un metro de la red, hacia arriba, a las manos de un rival. Nuestro
banco de suplentes reacciono con una catarata de comentarios ofensivos algunos
orientados a herir su autoestima como jugador, otros su carácter como jugador y
un par relacionados con el trabajo que su madre desarrollaría por las noches en
las esquinas porteñas. Nada raro hasta acá. Pero el oficial, al terminar el
punto, citó a nuestro capitán y le pidió que dejáramos de agredir verbalmente a
nuestro compañero, desatando la indignación de Franco. En el set siguiente, el
líbero más ofensivo de la categoría pasó la pelota a pie firme al otro campo de
juego con una mano, desde dentro de la línea de tres. Le cobró saguero, después
le mandó un mensajito a Fer para pedirle perdón.
Los toques de segunda
de Tomi
¡Hijo de puta! ¡Cómo lo odio!¡Cada vez que lo veo bajar el
brazo derecho para hacer esa porquería sin sorpresa me revienta la ira! Admito
que más de una vez le desee cosas horribles, pero esta vez se fue al carajo.
Con todos sus atacantes en un nivel alto, con un apoyo decente, alto, a
dos/tres, algo separado, este mounstro asesino de la estabilidad cardíaca de
sus compañeros la pasó de manejo es
algo de no creer. En ese instante, fantasías de su cabeza pateada por todos
hasta que le queden los dientes en la nuca invadieron mi psiquis. Lo peor de
todo es saber que lo puede hacer peor.
Jugar con 7
Si, casi lo hacemos de nuevo. Si no fuera por un grito
sureño, pegado después de que el árbitro diera la orden, una vez más, el gran
Guido hubiera convivido con otros 6 compañeros dentro de la cancha. Una pena.
Y bueno, más cosas, que se yo. Un nuevo grito de guerra para
alentar compañeros, un gran partido de Diego justo cuando Sebas no está
mirando, una nueva ronda de tiros a la planillera (espero que al menos te
sonrojes al leer esto asqueroso cerdo inmundo), Ioannis que sigue con una
efectividad altísima por 2 y sin tirarla a la pared por 1. En fin. Mucho. Esto
solo debe ser un resumen, si quiere el paquete completo, venga a vernos en
acción, este viernes tiene otra oportunidad.