lunes 2 de noviembre de 2009

Chapadmalal 2009 Día 5

Despierto antes de que suene el celular. Listo antes de levantarme de la cama. Mermelada de naranja (odio el último día), pan duro y el clásico café con leche con cosas blancas que le flotan. Caras descansadas, caras nerviosas y las chicas ojerosas ostentan las marcas de una noche salvaje. Desayuno silencioso, tipos serios, concentrados. Un equipo en modo final, con los dientes afilados y la copa entre ceja y ceja. Salimos temprano, pateando despacito, sacamos la pelota para distender, nos tomamos todo el tiempo del mundo para llegar, sabemos que la fiesta no va a empezar sin nosotros.
Los santafesinos tienen la herida abierta todavía de la final perdida en el 2007, final que fue suya hasta último momento. Tienen el recuerdo fresco de la semi final del año pasado, que casi nos logran robar, pero que fue para nosotros. Sus rostros denotan un pensamiento conjunto “esta vez no porteño, hoy es nuestro día”.
Poco público de los dos lados, un gimnasio particularmente silencioso, Árbitro, Segundo Arbitro y dos jueces de línea. El aire está cargado, están dadas las condiciones para que se juegue una final. Estamos donde vinimos a estar y solo podemos pensar en ganar, este es el partido que vinimos a jugar, los anteriores fueron solo un trámite, 4 días, 450 kilómetros para esas dos horas.
Para seguir con la tradición tuvimos un arranque aplastante, tanto así que estos muchachos se olvidaron de chiflar (NdeE: nuestros rivales de ese día se caracterizan por realizar una silbatina insoportable cada vez que hacen un punto) y nos llevábamos cómodos el primer set, tuvimos una leve recaída sobre el final que nos hizo perder la soberbia diferencia que habíamos sacado, pero igual nos fue suficiente para ganar ese primer chico.

Ejemplo de cómo estabamos jugando de bien ( y ellos mal) la final. (gracias Franco)

“No ganamos nada todavía”, “25 puntos más”, “es este set y somos campeones”. Todas esas y más fueron dichas antes de reingresar a la cancha, para concentrarnos, para no perder el rumbo, para no caer víctimas de los nervios. Del otro lado había 7 almas con los ojos inyectados de sangre, 7 tipos que se veían segundos y que salieron dispuestos a todo.
Estuvimos muy tibios y por primera vez en el torneo llegamos abajo al primer tiempo técnico, 6-8, si bien las caras seguían siendo de tranquilidad y en los tiempos no se dijo nada distinto a lo que siempre se dijo, se notaba la intranquilidad generalizada. Estaba esa pregunta a flor de piel, esa revelación que metía miedo: “Nunca estuvimos perdiendo ¿tendremos lo que se necesita para darlo vuelta?”. La respuesta no se hizo esperar y para el tiempo siguiente estábamos arriba 16-13, pero las mujeres de santa fe gritaban, hacían ruido y tenía una bocina de aire, el último esfuerzo de la regional que quería tie break y un quiebre en la historia reciente. De la mano de su punta estrella (jugador tribunero si los hay) se nos acercaron y nos lo dieron vuelta para entrar punto a punto a la recta final, con un jugador al que no podíamos parar. Empezaron a chiflar, a mostrar los dientes a dejarnos bien en claro que no se iban a ir sin pelear. Una prueba de carácter para nosotros, la primera del torneo y sin la posibilidad de tirarle la responsabilidad a un opuesto experimentado que se encarga históricamente de resolver estos asuntos. Se le veía en la cara al Ingeniero parado al lado del banco de suplentes que no había nada en el mundo que ansiara más que entrar y darle un nuevo título a sus compañeros. Se notaba en la cara de nuestro opuesto titular el peso de la camiseta que llevaba. 21 iguales y nuestra platea femenina que empieza a golpear y a gritar viendo que el equipo se quedaba. Si, cuando parecía que el torneo se moría sin emociones, se arma la verdadera final.
Palo y palo, puntos con todos los condimentos y 24-23 arriba nosotros, punto de campeonato. Tiempo pedido por Pedro: “Fer, dásela a Ioannis que tiene al enano bloqueándolo, vos subís, le das cajón y cerras el partido”. Pavada de pedido. Recepción doble positiva, armado a 2, cañazo a 5 y el líbero flogger que se luce y nos atraganta el grito. Vuelve fácil, a 2 otra vez y una vez más nos deja sin triunfo el tipo de la camiseta distinta, ataque débil y tercer chance para salir campeones, pelota a la otra punta, ataque largo a 6, batazo a la columna y delirio. Invasión del campo, festejo y desahogo.
Merecida victoria para un grupo de pibes que se hizo equipo en la arena, el boliche y la cancha. Para un equipo que hace las cosas bien hace años y que juega y mucho. Festejo típico descontrolando la tarima con los rivales tristes a un lado.


Los quilomberos de voley, demasiado rápidos para la cámara

Más festejo con los pibes de fútbol (también campeones) que, probablemente fruto de nuestra pésima influencia, terminaron pidiendo a gritos enfrente de todas las delegaciones que les pagaran un premio en moneda de uso corriente por haber ganado (nada que ver con los quilomberos de vóley que se bajaron para abrazarse con sus compañeros), y un pogo final con toda la regional por la copa Challenger que pudo haber terminado con más heridos (dada elevada cantidad de veces que las copas se salieron de control y aterrizaron en cabezas diversas)



Una vez más, HAY EQUIPO y llegó para quedarse

Después de eso lo esperable (el video que se vio antes de Ioannis), duchita con agua tibia, rapada final, almuerzo particularmente rico y abundante con helado de postre. Un viaje eterno, en el que nos la pasamos tomando jugo y comiendo dulces (como siempre los quilomberos de vóley, zarpados en azúcar, nada que ver con el ejemplo etílico a seguir del fondo del micro), con 40 viejas conchudas cortando la ruta para que tardáramos un poco más (gracias ejercito de hijas de puta, ojalá que nunca puedan separarse de Chascomús), con la parte de abajo del micro reservada para 2 parejas prendidas fuego y los pibes de ajedrez que insistían en jugar con piezas imaginarias (algún animal dijo que hacían esto porque las de verdad las tenían todas en el culo), fotitos y lo de siempre.
Ganamos de día, sentamos las bases para un largo reinado en los primeros puestos de esta competencia con un equipo sólido y unido que le traerá muchas satisfacciones a todos sus seguidores.
Ganamos de noche, siempre que nos fuimos del boliche se terminó ahí la cosa (en gran medida por la cantidad de mujeres que movilizábamos), le poníamos una pimienta al baile y un ritmo a la masa de gente que, creo yo, fue soberbio.
Fue una demostración de lo que tenemos para dar (hombres y mujeres juntos) y el primer paso (en el caso masculino) para obtener la triple corona. El próximo paso, la ADAU (que suena a nada al lado de esta hazaña épica que acabo de describir).


Chapa tiene dueño, gracias por todo.

domingo 1 de noviembre de 2009

Dia 4 (segunda parte)

Me debo haber robado 3 o 4 platos de ravioles a medio comer de las mesas cercanas (y no tanto) para intentar redondear un almuerzo decente (como siempre preocupado por mis jugadores de talla grande y por aquellos Small con estómago infinito). Terminado el asunto de la pasta del mediodía hubo siesta obligatoria. Yo elegí la cama, pero a la hora me mudé al baño y ya no pude volver a pegar un ojo (ni sentarme para el caso), así que me fui al pastito donde la plebe tomaba sol y se recuperaba de una noche de abuso del físico. Fuimos la envidia de todos los pasantes, por nuestras relajadas caras veraniegas y porque la concentración de mujeres era de 3 por cada hombre, un hecho sin precedentes en la historia de nuestra masculina universidad. Entre caramelos y brownies dejamos transcurrir una tarde de calor chicloso que jugaba con nuestra ansia de garantizarnos un lugar en la final (NdeE: güor li literaria). Arrié mi reseca anatomía hasta el segundo piso y desperté a los vagos que me miraron con caras asesinas, se ve que estaban disfrutando su siesta. Armé el bolso y esperé a que otros transitaran el camino del cuarto al baño ida y vuelta, hasta que estuvimos todos y, pelotita en mano, nos fuimos a hacernos un lugar en el partido definitivo. Los chaqueños batallaban con unos de azul, que no eran nada buenos, así que con Fede nos pusimos a bailar salsa “coordinados” para entrar en calor, yo creo que nos fue muy bien, otros dirán que hicimos un papelón, pero esos no saben nada. Habiendo superado la preocupación del estado de mi armador se despertó en mi un segundo interrogante “¿dónde está ese Ioannis que la descoció hace 24 horas?”, porque, aunque no lo aclaré, en el primer partido realmente no jugó a nada. En la entrada en calor todo parecía tranquilo, esperable, los rosarinos eran todo lo que esperábamos, le pegaban fuerte (pero con esa red cualquiera le pegaba fuerte, estaba quince centímetros más abajo) y se reían cada vez que lo hacían. En este cuadro todo pintaba bien, hasta que apareció ella para meterle presión a él.

Video de la rubia esa de la que tanto hablamos
(ahí se pueede pareciar quien es este tan mencionado ser de rubia cabellera que me pone nervioso a mi conductor designado, gracias Franco en cámara y Ale en relatos significativos)


Los primeros puntos mostraron que mis miedos eran fundados, pero sin opuesto (y sin líbero, que pajero que estaba) el equipo avasallo a sus rivales y nuevamente ganamos el primer set sin sobresaltos. Sin embargo, en este set sucedió algo clave, Fer tiró un saque afuera, arruinando así sus aspiraciones de ser campeón si errar saques. Al pedo, porque los otros no sabían recibir y porque cuando lo hizo llevábamos muchos puntos de ventaja. A este evento se le sumó el punto de ataque del Infernal, punto conseguido sin que la pelota toque el piso, que sentó de orto al pobre defensor que casualmente pasaba por donde la pelota iba a picar, un gesto de violencia nunca antes visto en este ser que nos dejó a todos boquiabiertos y confundidos. Para el segundo se esperaba lo mismo, yo estaba bastante aburrido (porque para colmo ya no me sacaban ni atacaban para mi lado), Ioannis bastante desconcentrado, los puntas metidos porque recibían y atacaban y Fer también porque sabía que solo le quedaba ganar o ganar. Pero no todo podía color de rosas. Nuestro opuesto, haciéndole honor quizás a Emilio, se dejó usar una incontable cantidad de veces por el mejor jugador rival. Tan evidente y constante fue el asunto que en una de estas pelotas prefirió no saltar, casi le rompen los dientes al defensor de 6 y el energúmeno del “Old Beattle” nos dijo sonriente “no me usó ¿vieron?”. Si vimos, gracias. Los dejamos agrandarse, empezaron a boquear (en algún momento me ilusioné con una gresca, así de embolado estaba) y sobre el final pareció que nos lo daban vuelta y nos íbamos a tercer set, pero no. Justo a tiempo nos pintó jugar (les pintó jugar, yo ni transpiré, me pasaba siempre lejos la pelota, no de gordo que no me muevo, me pasaba lejos lejos) y ganamos. A la final contra el ganador de Chacho (altos con cara de nada) – Santa fe (borrachos divertidos que chiflan). Algunos querían venganza por lo que pasó el año pasado, yo creo que podría haberme dormido en la cancha si jugábamos otra vez contra esos pibes. Por suerte ganaron los del litoral (Litoral en el caso de nuestro país es Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y Misiones, eso quiere decir que los de Chaco, que no están incluidos en esa lista, perdieron) con quienes tenemos un historial reciente de buenos partidos. La cena fue buena me cuentan, yo no la toqué porque tenía la tripa inquieta, había unos fideos con mala pinta (que ataque no sin miedo) y una carne que todos comieron con ganas (lo cual no es garantía de nada dado que son todos unos gordos que se comen todo lo que les vuele cerca). Después del “alimento” vino la charla técnica “yo no les voy a decir que no salgan, pero duerman 7 u 8 horas si es que quieren ganar la final”. Eran las 11 y yo ya no quería saber nada, hice un esfuerzo descomunal por llegar a las 12 y me dormí de inmediato haciendo caso omiso a los reclamos de Emilio que fuera de sí decía “hice 450 kilómetros bajo una lluvia torrencial para estar con ustedes y por primera vez en la historia de esta delegación NO SALIMOS ANTES DE LA FINAL, ¿QUÉ LES PASA?”. Sigo avergonzado de mi cobarde actitud, pero realmente no podía más. La mayoría de mis compañeros me siguió prontamente, otros dementes estuvieron hasta la 1 persiguiendo unos bichitos mendocinos que decían no ser hombres. Las chicas salieron escoltadas (miren que suave que estoy siendo) por la muchachada de básquet y las señoritas de fútbol femenino hacia el bailongo con la clara intención de hacer mierda la noche por todo lo que no habían salido los días anteriores, con Mariana y Carito a la cabeza (supongo, la verdad que no lo vi, ya dormía profundamente) que habían venido exclusivamente para esto.
Augurioso descanso el que nos propusimos completar, muy serio como todo nuestro juego, pero mientras pasaban los segundos posteriores a cerrar los ojos me empecé a preocupar: “jugar una final sin salir está mal, nuestro equipo nunca funcionó así (me dije), estamos cometiendo un gran error, ¡NO!, tengo que levantarme y llevarlos a todos a vandalizar el parque de diversiones, a asaltar féminas descuidadas en el bosque, a …. Bueno no, mañana será otro día”.

viernes 30 de octubre de 2009

Chapadmalal 2009 Día 4 (primera parte)

(Relato en primera persona desde la perspectiva del Líbero)

Me despertó el sonido taladrante de una alarma de celular. En esos primeros instantes entre el sueño y la vigilia vi que dónde esperaba encontrar a Fede durmiendo con la boca abierta, había un ingeniero pelado que sonreía dormido. Vi en el piso, que había estado tapado de zapatillas, ojotas y ropa de Fede, a Fede en posición fetal en un colchón, y en la cama de abajo a Cape que con los ojos abiertos me miraba y me invitaba a ver el partido de las chicas. “¿Vamos gordo?” me dijo, yo le respondí “dale, pero apaga la puta alarma de una vez”, “es tu celular”, sonrío. Apagué esa pieza de tecnología de punta que me acompañaba y me dormí un rato más. Al rato me levanté, acompañado de Emilio y vi como Cape revolvía un bolso rosa (sé lo que están pensando “¿cómo sabés que era rosa, si sos daltónico?”, bueno, confíen, era rosa) y decía algo incomprensible respecto de una libreta, un DNI que no estaba, un registro y Samy. Yo dije que sí, no sé a qué, pero sí. Bajé a desayunar y entre café con leche y panes con mermelada alguien me preguntó cómo estaba el equipo. Apareció en mi mente el recuerdo de un principio de vómito de la noche anterior y una voz infernal que decía “no, no te preocupes, no vomitaste”, decidí no darle importancia y asumir que había sido parte de un sueño de alcohol. Creo que respondí que el equipo estaba bien, que habíamos jugado muy bien hasta el momento y que habría que ver como reaccionábamos esta mañana. Fuimos hasta el gimnasio hablando de esas cosas que la gente habla a esas horas de la mañana y llegamos para encontrar que las chicas le estaban dando una paliza TREMENDA a córdoba, 11-4 o algo así. “No me desperté todavía, eso está claro” fue lo único que atiné a pensar, pero no, al parecer estaba despierto y el marcador era parte de la realidad. Las chicas de remeras blancas con detalles en morado estaban en llamas. Tenían una opuesta morocha, más cerca de los cuarenta que de los 30, que no podía parar de castigar a las cordobesas que evidenciaban pánico en sus rostros. Una defensa sólida que era la base de contraataques letales de la mano de centrales y puntas que llevaron a las que decían ser nuestras compañeras a ponerse 18-10 arriba. Hasta que……. Flor bloqueó a una de las de amarillo y todas decidieron que había que festejarlo y se fueron a abrazar, pero las rivales (de casualidad) evitaron que la pelota picara y la mandaron como pudieron para el otro lado, donde las chicas festejaban anticipadamente. Ahí se derrumbó el equipo. No pudieron reencontrar el rumbo, dejaron que el otro equipo se agrandara y perdieron el set ajustadamente, después de ir ganándolo por 10 puntos. Una lástima, porque lo tenían. Al segundo parcial las jugadoras del centro del país salieron decididas a no dejar levantar a un equipo que había quedado golpeado y lo lograron, les sacaron 5 puntos de ventaja (que después fueron 10) y el partido parecía terminado 21-14 en contra nuestra. Pero vino una serie de saques de Flor, bancados por una serie de defensas de Andre (no me acuerdo si las defensas fueron exactamente acá, pero fue destacada su actuación en este rubro y había que mencionarlo) que llevaron el set 21-21 y al cagaso generalizado de las cordobesas. Pero no pudo ser, un error en el saque para poner 22-21 la historia y un error aquí y allá definieron la historia y terminaron la participación de las niñas en este torneo. Fue un partidazo y jugaron MUY BIEN, se les fue por nada, pero lo más destacable sin duda es las sonrisas que todas tuvieron una vez terminado el match (muy distintas a las caras de culo de la primer derrota). En el viaje de vuelta al hotel (a los muchachos nos esperaba el segundo desayuno que Pedro había comprado), un interlocutor X me preguntó “¿Cómo estará Fer?” y después un interlocutor Y se me acercó para decirme “¿tienen armador para hoy?”. El Ferné dio paso a la memoria, las imágenes de la noche anterior se precipitaron sobre mí. A esto se le agregó el comentario de aquellos que habían dormido conmigo en el cuarto y decían que el violento y yo habíamos roncado como nunca, producto de una clara relajación etílica. Concluí que “Juega el mejor partido de su vida o da lástima hasta que Pedro lo cambie” y empecé a rezarle a un dios en el que no creo.
Abrí la puerta del cuarto con el corazón en la boca y encontré al motivo de mis preocupaciones despierto, toalla en mano, yéndose a lavar la cara. “¿Estás bien?”, “Apenas mareado, pero si, bien”. Bajé a desayunar yogurt, con jugo de naranja, con leche sola en vaso de cerveza (una imagen perturbadora), todas bebidas para bajar las facturas, bizcochitos y demás yerbas. Pude ver como mis compañeros compartían mi preocupación por el individuo que llegó tiempo más tarde, todo cambiado, con los auriculares puestos, duro (no de merca, pero duro), que comió alguna cosita pero que le hizo asco en general a esta primera comida. Volvimos a rebolear la pelota (una cábala a esta altura más que nada). Entramos en calor y empezamos a jugar, transpirando gordas gotas de sudor, no por el calor, no por el esfuerzo. Tuvimos otro de nuestros feroces arranques de set dejando pintados a nuestros rivales (Paraná) y realmente nuestro armador se lució. Güor li (nota: castellanización de World League, que indica que lo que está sucediendo es vóley de alto vuelo). Fer Buscó (y encontró) a todos los centrales desde todos lados. Con la bocha separada, pegada, baja o alta, incluso tiró un primer tiempo con golpe de manos bajas. Ganamos 2-0, cuidando las piernas y pudimos irnos a almorzar unos ravioles (bastante ricos) pensando en la semi final que se venía contra Rosario (equipo que el año pasado nos había ganado en la fase de grupos bastante cómodamente).

miércoles 28 de octubre de 2009

Chapadmalal 2009 Día 3

Unos pocos valientes nos despertamos para acompañar a las chicas en su primer paso rumbo a las semi finales enfrentando al débil equipo de Bahía Blanca. Con los clásicos sobresaltos a los que las señoritas nos tienen acostumbrados se llevaron el partido por 2 sets a cero, sin transpirar ni despeinarse, quedando con la moral bien alta para enfrentar a Córdoba al día siguiente, para definir cuál de los dos rebaños pasaba a la semi final. Los muchachos apuramos el almuerzo porque jugábamos a las 14 hs con la sorpresa de la zona, Haedo. En la previa, una de las preocupaciones más grandes era el estado de nuestro opuesto que, como recordaran, había sido abandonado a su suerte la noche anterior. La primera impresión fue negativa, no fue fácil levantarlo, pero una vez despabilado este demonio de las noches argentinas logro armar una frase similar a: “no sabés la rubiecita cordobesa que me comí anoche”. El escepticismo se hizo presente con celeridad: “¿estás seguro de que era esa rubiecita? Hoy vimos una muy parecida de Villa María”, “¿estás seguro de que te la comiste?” “¿Seguro que no era el Zurdo con peluca?”. No hubo caso, el hombre seguía obstinado con que su conquista había sido real y valiosa y no paraba de sonreír en consecuencia. El asunto quedó en la nada por el momento y nos entregamos a una entrada en calor extremadamente seria (que incluyó baile en algún caso en particular). Nos enfrentamos a este atado de seres utenianos que aplaudían a su mejor jugador en la entrada en calor cada vez que este le pegaba fuerte…… una escena triste que no nos desvío de nuestro claro objetivo: romperles el orto rápido para ir a dormir la siesta. El equipo respondió de maravilla, no les dimos chances a esta gente del Oeste (salvo al final del segundo set que, como siempre, nos pusimos un poco pajeros y los dejamos acercarse) y nos llevamos el partido. Al hotel, a dormir que a la tarde se juega otra vez.
Las siestas fueron dispares, algunos durmieron a pata suelta, otros apenas pudieron pegar un ojo, otros consiguieron compañía para dormir abrazados y otros durmieron con su compañera de cama. Una tormenta tremenda que se desató en algún momento de la siesta mandó a suspender los deportes al aire libre y disminuyó la posible asistencia a alentar al equipo e varones que, por los octavos de final, enfrentaba a su par de Río Grande. La entrada al gimnasio vino acompañada de la voz de Ioannis que decía “es esa, esa es la de anoche, la recordaba más linda” y un rubia (que estaba buena, vamos a decirlo) sonriente que por motivos desconocidos se acercó corriendo a nuestro jugador para saludarlo y charlarle sin poder sacarle los ojos de encima.

Modelo de segunda ronda


Fue el estreno de la camiseta blanca (la morada ya no servía ni para limpiar el piso) en un partido total y completamente intrascendente, que solo significó que nos mojáramos las patas de ida y de vuelta. Sabiendo que nuestro próximo partido sería a las 12 contra Paraná nos fuimos a bañar y le dejamos a nuestro entrenador una abultada suma de dinero para que nos consiguiera un desayuno abundante previo al partido.
Mientras nos duchábamos (con agua casi caliente), la cena se gestaba, esta vez fueron azulejos empanados con crema (el menú oficial leía “milanesa a la Suiza”).
Nos quejamos al pedo, no estaba TAN dura......


Después de molernos las muelas con este bocatto di cardenale subimos a presenciar el bautismo de las chicas de fútbol y de Celeste (que, pobre, quiso resistirse en principio).

Bestias, realmente, a quien se le ocurre hacer algo así....

Disfrutamos este barbárico ritual tomando cerveza en el pasillo (nota al margen: un Ajedrez estaba sentado con nosotros con su Cindor en cajita y cuando cierta Pame pasó entre nosotros le puso su mejor cara ed goma y le dijo "¿querés rubia?". La UTN da para todo) y a las 12 encaramos para el bolichongo (que estaba cerrada hasta la 1) y terminamos en el bar de otro hotel, donde nuevamente la voz de Ioannis se hizo oír “¿era esa la rubia?¿La de ayer a la noche?”, sin animarse a encararla (por miedo a que fuera otra rubia cualquiera) quedó estacado mirando con (no tanto) disimulo, hasta que ella otra vez (esto es increíble) se acercó sonriendo a saludarlo. Se hizo la hora de bailar y hacia allá fuimos. Gran grata sorpresa nos llevamos todos al ver al Grandote bailando (que quede claro que no hay ni una gota de sarcasmo en estas líneas en particular) con muchísimo ritmo y muchísima gracia. La cerveza y el Ferné pasaban a ritmos astronómicos, sobre todo por las manos de nuestro armador, que en determinado momento de la noche se me acercó y me susurró una frase que me heló el corazón: “Vuelve el violento”. Poco tiempo después se podía ver a Fer descontrolado bailando, saltando, agitando y llevando la batuta en los pogos que se iban armando, no permitiendo que nadie se quedara quieto, arengando a todos a bailar y bailar y bailar. Cuando dieron las 3, iniciamos la siempre complicada tarea de irnos, esta vez ayudados por un puesto de choripanes que nos llamaba desde hacía rato. Choripan bajonero y una escena que sigo sin saber si fue producto de la criolla alucinógena que me serví o un hecho gestado y realizado por las atrofiadas mentes de los 4 personajes que la protagonizan. Todos los centrales de nuestro equipo, desde sus coquetos metros noventaytantos, armaron una ronda y saltaban al grito de “La banda de los centrales, la banda de los centrales” y no conformes con eso, pusieron las manos en el centro y se despacharon un gritó histórico “1,2,3 ¡LINDOS!”. La vuelta no pasó a mayores, nadie camino con las manos por la ruta ni le pateó la puerta a los de Ajedrez, llegamos y nos fuimos adormir (haciendo bastante ruido, pero sin golpear nada ni a nadie. El primero en lograrlo fue Fer, que al grito de “Cierren la luz”, pretendía que todos nos fuéramos a dormir y lo dejáramos en paz. Rápidamente el sueño y el alcohol nos fueron acomodando en nuestras camas para soñar con otra jornada de éxitos y rubias.

martes 27 de octubre de 2009

Chapadmalal 2009 Día 2

9 o 10 horas después de empezado el día jueves los muchachos teníamos que hacer nuestra presentación contra Delta (equipo que el año pasado no se presentó a jugar los cuartos de final contra nosotros por un error del entrenador, que el Zurdo atribuyó a la utilización de relojes de sol), así que medianamente temprano nos despertamos para desayunar y disfrutamos el pan, el café y la mermelada que nos ofrecía el comedor en su fase de desayuno. Con el corazón contento y una buena cantidad de sueño nos dirigimos al gimnasio, donde tuvimos nuestra segunda desilusión, nos tocaba jugar en la cancha de cemento pintado para parecer amistoso. Realizamos una deficiente entrada en calor (a pesar de que el inicio del partido se retraso, lo que nos dio unos minutos extra) y saltamos a la cancha con muchas ganas de probar el potencial del equipo. Salimos con Fer de armador cruzado con Ioannis de opuesto (con el peso de la camiseta número 7 en la espalda y en el pecho), Ale y Cape de puntas, el alemán y Javier de centrales y el Ovejero de líbero, en lo que sería la formación titular a lo largo del torneo. Tuvimos un arranque aplastante, hay que admitir que el partido era fácil, pero realmente los pasamos por arriba. Para el segundo set hubo doble cambio, el Muro por Javier y el Zurdo por el Alemán. El desempeño fue el mismo y a la media hora de iniciado, el partido ya se había terminado.


Hay equipo: así estabamos el primer día de competencia


Así que nos dispusimos a ver el partido bisagra de las féminas que enfrentaban a Mendoza. Lo primero que hay que decir de las mendocinas es que estaban MUY BUENAS (percepción que varias de las jugadoras de la FRBA pueden constatar). Lo segundo que hay que decir es que eran malas, bien malas, una buena oportunidad para que nuestras niñas recuperen la confianza perdida la tarde anterior. Por suerte para todos pudieron hacerlo, jugaron mal pero con huevos, jugaron como equipo y se notó y le ganaron cómodas a un equipo cuya única habilidad era verse bien en calzas. Almuerzo de ravioles, postre de banana con dulce de leche artesanal de minotauro, tarde de playa (con entrada forzada al agua de Pame, a cargo de los Fedes, y de Celeste, a cargo del Zurdo que después nadó un ratito), continuaron las clases de lanzamiento de balón de fútbol americano (Fer ya parecía mariscal de campo) hasta que el reloj nos reclamó la vuelta al hotel para enfrentar nuestro segundo compromiso deportivo (el tercero de las chicas). Despertamos a los que estaban siesteando, algunos usaron barritas de chocolate como cucharas para comerse el dulce de leche y nos volvimos al gimnasio haciendo pases con el balón para precalentar antes del calentamiento previo al calentamiento anterior al partido (FAAAAAA! ¿Vieron que profesionales? Pre calentamiento, calentamiento físico, calentamiento con pelota y partido). El rival, Mendoza, quienes contaban con un muy agrandado número 9 que estaba convencido de que ellos (y sobretodo él) eran buenos. El 11-1 a nuestro favor con el que arrancamos el primer set le dio la pauta de que quizás se estuviera equivocando. La paliza del segundo set se lo terminó de confirmar, pobre pibe. En ese momento empezaba el partido Gordas vs Resistencia, partido clave para ambas delegaciones dado que se jugaban el pase a la siguiente ronda. Las chaqueñas eran feas y malas (con lo cual el partido era un asco ya desde el vamos), salvo por la jugadora número 6 que era solo fea (pero no taaaaaaanto). En el primer set las chicas amagaron con ganar, pero después se dieron cuenta de que mejor no, que Martín todavía tenía demasiados pelos y perdieron. Para el segundo, el rengo, preocupado por contener la pelusa que todavía le corona el marote, metió mano en su bolsa de formaciones y sacó un equipo con Cinthia de armadora y Celeste de Opuesta, Lore y Pato de puntas, Gise y Flor de Centrales y Andrea de Líbero (entrando por las puntas). Este engendro voleybolístico le dio resultado (cuando no) y llevo el partido a tie-break, donde nuevamente este invento aseguro el set definitivo. Los resultados las ubicaban como las mejores terceras y eso les daba paso a una zona muy accesible pero……… una mala jugada del destino (que el entrenador de las niñas llamara “nos cagaron desde arriba de un puente”) la organización consideró que mejor habían quedado segundas y que jugaban contra Bahía Blanca y Córdoba. Las quejas de Guerreño no pudieron volver la decisión atrás y repetimos el combo de la noche anterior, cena fea (de algo que nos quisieron hacer pasar por carne) y ducha fría (casi tibia esta vez).
Como los muchachos jugábamos pasado el mediodía, decidimos salir y como las niñas jugaban a las 9 salimos temprano. Nos fuimos al bolichito del hotel 4 y repetimos una fórmula probada y confirmada como la posta de la noche chapadmalalesca (chapadmalalesca: adj, dícese de todo lo referente a Chapadmalal), escabio intensivo y baile descontrolado. Para destacar de esta primera noche como Matthias (este es el apodo de “el alemán”) ofendido por su ignorancia de todos los temas que sonaban dijo “soy el único que no conoce las canciones” y se fue, al incapacidad de Franco para volverse solo (que decidió resolver la noche siguiente con la ayuda de un GPS) y la dudosa decisión de dejar solos a Ioannis y al Zurdo rodeados de pocas mujeres y mucho alcohol.
Fue un regreso calmo en el que líbero, central y Franco trabaron amistad con 4 individuos que resultaron ser de prefectura. Si, para todo aquel que nos dijo que esa gente estaba ahí para vigilar que nosotros, LOS QUILOMBEROS DE VOLEY, no hundiéramos barquitos ni chocáramos carritos, para todos ellos les contamos que charlamos, nos abrazamos, compartimos cigarrillos y meamos una pared de colectivo realizando una contravención que se paga con 150 pesos e multa, para luego ver a estos miembros de la fuerzas del orden volver a su hotel con un estilo comando que generaría envidia al mismísimo James Bond. Al sobre y a esperar la llegada de un nuevo día de competencia.

lunes 26 de octubre de 2009

Chapadmalal 2009 Día 1

Después de un excesivamente largo viaje en un micro particularmente común, llegamos al hotel 8 del complejo más peronista del mundo, Chapadmalal. Luego de una corta espera, en la que nos divertimos pateando una bola de lana rellena de algo que parecía ser arroz (un artículo que solo un Alemán podría llevar consigo), nos dirigimos a nuestros cuartos a esperar que los organizadores se dignaran a decidir los horarios de juego y nos los comunicaran.
La noticia llego pasadas las 11, las chicas empezarían esa misma tarde su participación en el torneo, mientras que los muchachos tendríamos que esperar hasta la mañana siguiente. Decidimos aprovechar el tiempo que nos quedaba antes del almuerzo para concretar el proyecto artístico que nos habíamos planteado y nos encaminamos al comedor para comer los fideos más insípidos y aguados que hemos visto en la historia del mundo. No hubo cantidad de sal (a partir de aquí “gusto”) que pudiera compensar la pobre cocción y la diluida salsa de tomate.
Con hambre, la división masculina se puso en marcha hacia la playa, donde pretendía iniciar el ritual de iniciación a los nuevos participantes y realizar una serie de actividades de unión de grupo. La bitácora de viaje no indica nada respecto de las actividades realizadas por las féminas en este período.
La iniciación empezó mal ya que la afeitadora se cruzó con la impenetrable mata de pelo de Javier (alias “El Grandote”) y perdió buena parte de su carga, lo cual nos obligó a realizar la tarea con la tijera de una navaja. En el caso de el Grandote se hizo solo un rebaje, en el caso del Alemán se le hizo un tradicional desastre (a cargo de Fer, quien recibía constantes codazos de Ioannis para que no le diera tan duro) y Franco postergo su sentencia hasta que regresáramos al hotel. En cuanto a las actividades de unión de grupo todo giró en torno al lanzamiento de un balón de fútbol americano (actividad coordinada por el profesor Gabriel Capellini). Comenzamos con unos pases para aprender la técnica de lanzamiento y luego todo fue mutando hasta que se organizó un juego consistente en atrapar el balón antes de que este toque el piso luego de una patada de lanzamiento que nuestro armador efectuaba desde un risco cercano. Ciertos actos de violencia a la hora de disputarse la posesión del objeto lanzado hicieron que cambiáramos el enfoque, la segunda versión del juego suponía que todos (menos el Alemán que creo que le tiene miedo a la arena o algo así y Fer que seguía efectuando los lanzamientos) teníamos que formar una ronda y lograr que la pelota aterrizara dentro del circulo.


Asi se veía de lejos


La coordinación y el trabajo en equipo eran las herramientas fundamentales y gracias al esfuerzo conjunto logramos superar la prueba. Luego lo esperable, le faltaba contacto a esta disciplina, así que armamos dos rondas que compitieran por ganar, después de un par de casi lesiones, decidimos parar y experimentar con una lucha de caballitos y jinetes por el control de la ovalada, pero las espaldas de algunos caballos sintieron el esfuerzo y se abortó la actividad. Decidimos entonces ir al hotel a terminar nuestras obras de arte.
La peluquería resultó en un Grandote con un corte con onda (pero mal ejecutado, otra delegación hizo el mismo diseño pero con mucha más clase), un franco con unas líneas interesantes (y otras horribles) que quisieron ser un símbolo del Shing-Shang y un alemán que sufrió lo peor de estos bautismos, básicamente una cabeza con forma de nada. Fuimos puteados por varios durmientes de siesta por el ruido que la podadora hacía, pero poco nos importó, era algo que había que hacer y lo hicimos.



Arte: de frente



Arte: a traición


Así pasamos la tarde, hasta que fue hora de ver a las gordas enfrentarse a Rosario (equipo que desilusionó por lo feas que eran sus jugadoras). La entrada en calor parecía anticipar un partido de trámite disparejo a favor de las porteñas, pero el primer set mostró que las chicas están buscando a toda costa que Martín termine de quedarse pelado e hicieron todo lo que estuvo a su alcance para perder el primer parcial y luego el segundo. Resumiendo, no recibieron, no defendieron, erraron saques y ataques y perdieron, mal. Enojadas y tristes tuvieron una larga charla de equipo (mientras nosotros moríamos de hambre) y luego nos fuimos todos juntos a cenar algo que nos quisieron hacer pasar como carne que se dejaba comer, siempre y cuando uno le pusiera medio kilo de Gusto. Hubo ducha con agua helada para la mayoría y hay que decir que la pasamos realmente mal al momento de salir de la lluvia glaciar que nos ofrecía este ejemplo de hotelería internacional. Después de algunas cervezas para coronar la noche decidimos que ir a dormir era la mejor opción, para reponer fuerzas y prepararnos para encarar lo que sería el Día 2, de este Chapadmalal 2009.

lunes 19 de octubre de 2009

Chapa Dia 0




Era al día de hoy que miraba este equipo hace un año (salvo Cape, que al parecer no entendió la consigna). Hace un año, con la desilusión de una final mal jugada y perdida, nos perjuramos volver y reclamar lo que es nuestro. Hace un año que venimos fantaseando con esta revancha y ahora es tiempo de llevarla a la realidad. El grupo de valientes que intentará por todos los medios habidos y por haber llevarse por delante a cuanto atado de muppets le planten enfrente es: Armador: Fer; Opuesto: Ioannis y Franco ; Puntas: Cape y Ale; Centrales: El zurdo, El alemán, El infernal y Javier (ya le conseguiremos apodo); Libero: El Ovejero. 10 voluntades que quieren ganar o ganar, de día y de noche. 10 pares de huevos que empezaran a escribir un nuevo capítulo en la historia universitaria a partir de este martes 20 a las 22:30 desde la puerta de la sede de Medrano.
Buen viaje, coronados de gloria volvamos o tomemos ferné hasta morir.